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EMPRESAS DE EXITO

CUIDADO CON LAS PERSONAS TÓXICAS

Todos conocemos a alguien en la familia, el trabajo o el grupo de amigos, que se excede en sus comentarios, mostrando una conducta abrumadora, altanera, agresiva y ofensiva, al grado que su simple presencia molesta e incomoda. De acuerdo a quienes estudian este tipo de desorden conductual, estas personas, que son vistas como algo indeseable, han desarrollado una personalidad tóxica, ya que es tal el daño que causan que muy pocos las toleran. Una persona tóxica refleja lo que trae en su interior: exceso de negatividad, resentimiento, envidia, celos, crítica, frustración, baja autoestima, necesidad de ser reconocida, aprobada y ser importante; aunque lo que consigue es justamente lo opuesto con su actitud hiriente y ruda. Estas personas son desagradablemente desgastantes, porque te chupan la energía, tu tiempo, tu motivación y entusiasmo, que a ellos les falta. ¿Cómo podemos reconocer cuando alguien ha desarrollado esta personalidad tan nociva? Estudiosos en la materia apuntan las siguientes características y situaciones. 1. La persona habla en exceso de sí misma y se olvida del otro. No sabe escuchar, ni le interesa escuchar. Sólo quieres ser escuchado. 2. Se queja en exceso de lo negativo de los demás, y hace un drama de situaciones cotidianas. Ignora ser él el negativo. 3. Asume el rol de víctima con mucha facilidad. Quiere ser el centro del mundo para llamar la atención de los demás. Termina siendo una víctima de sí mismo cuando se le deja solo por su nociva presencia. 4. Cree que el mundo está en su contra, pero no analiza qué es lo que puede estar haciendo mal en su comportamiento. No tiene capacidad de autocrítica. Le es muy difícil reconocer sus errores y carencias. 5. Es envidioso, celoso y soberbio. Una persona que sufre la actitud tóxica de la envidia no se alegra con las alegrías del amigo porque, a nivel interno, vive pendiente de su propia carencia. Una persona que tiene la actitud tóxica del exceso de soberbia es aquella que ejerce el rol de autoridad constante, te corrige incluso cuando no tiene que hacerlo y se comporta como si estuviera en posesión de la verdad. Además, no se permite aprender de los demás y se siente incómoda cuando le llevan la contraria. Su actitud soberbia termina por enfermar al círculo más inmediato de personas que lo rodean. 6. Realmente no es feliz porque su modo de pensar le impide vivir en calma y en armonía con el entorno. Una persona que tiene actitudes que no le dejan ser feliz termina agotada por sus propios pensamientos negativos que se vuelven un círculo vicioso. Una actitud tóxica responsabiliza a los demás de asuntos propios. Las personas que tienen actitudes tóxicas sufren mucho, pero con frecuencia no demuestran su malestar porque no reconocen sus propias faltas. De esta forma, se ponen a la defensiva en las relaciones personales. Constantemente se ven envueltos en conflictos interpersonales, aún si son buenos en su trabajo y de buenos sentimientos.