Las recompensas del éxito deben ser compartidas de manera igualitaria entre todos los miembros del equipo, no importa el nivel de su contribución.
Esto nos los enseña muy acertadamente Sang H. Kim en su interesante libro 1001 Maneras de Motivarse y de Motivar a los demás.
El éxito del equipo es de todos, no de uno solo o de unos cuantos. El líder del equipo debe asegurarse que así lo sientan todos; de modo que si la recompensa es un bono, una comida, o cualquier otra cosa, todos deben recibirla de manera igualitaria.
Ahora bien, existe otro tipo de recompensa que más bien está relacionada con el sueldo justo que debería de recibir cada trabajador, sobre todo en aquellas empresas que por sus altas ventas, debido a la calidad de sus productos o servicios, son todo un éxito.
Muchos trabajadores, sobre todo los que perciben sueldos bajos, suelen no estar muy satisfechos con lo que ganan, por lo que tienden a hacer sólo el trabajo que les corresponde y puntualmente marcar su tarjeta de salida, marchándose a casa con un sentimiento desagradable, debido a que piensan que el patrón teniendo tanto éxito (económicamente) no les paga más.
Los grados de insatisfacción causados por el sentimiento de “no compartición del éxito económico”, se da en la mayoría de los puestos de la empresa, incluso en puestos ejecutivos y directivos.
El sueño de todo empresario, o dueño de empresa, es no tener problemas con los trabajadores; que éstos laboren contentos, bien, y satisfechos de lo que hacen y de lo que ganan, o perciben como sueldo y prestaciones.
La gente trabaja por dinero, de manera que si no ganan lo que según ellos es justo, sus sentimientos encontrados no les permiten tener una motivación plena que les ayuden a realizar sus labores bien y a sentirse completamente satisfechos.
Ciertamente, los dueños de empresas se quedan con la mayor parte de las ganancias, puesto que para eso establecieron el negocio y arriesgaron dinero, de tal manera que ellos sienten que es justo quedársela.
Los tabuladores actuales de sueldos y salarios mínimos y profesionales, determinan por ley cuánto deben ganar los trabajadores de acuerdo al puesto, función, y actividad, basándose muy rigurosamente en ellos la mayoría de los patrones, quienes simplemente dicen que están pagando lo que la ley manda.
Pero, si la empresa es tan exitosa económicamente, debe aumentar las sueldos en congruencia, ya que será capaz de pagarlos, y de ese modo los trabajadores se sentirán mas satisfechos porque reciben un sueldo justo, el patrón nunca tendrá problemas serios con sus empleados, y el éxito económico se multiplicará en beneficio de todos.
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